lunes, 24 de marzo de 2014

El último verano



Mientras lo último del verano
se deshoja
en cantos de cigarras,
el primer otoño
zumba
siestas frías al oído.

Un coro de grillos bebe
la espesa malta nocturna,
de espuma,
de estrella,
en el filo de la estación.

Se sirven la noche,
se beben lo viejo,
regurgitan
y amanece 
el cambio,
el dolor,
la resaca
de la renovación.




2 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Todo se renueva al canto de los grillos. Al menos en mi caso me parece escucharlos con los oídos de mi infancia....Abrazo

Iván Silvero Salgueiro dijo...

Vera, los grillos son una eterna infancia. Son cosas de mis noches actuales la suerte de tenerlos cerca de vuelta.
Abrazo para vos.