martes, 14 de marzo de 2017

En lo oscuro - Revista Lanzallama

En lo oscuro un cuento mío sobre las noches de tormenta en el barrio de Barracas, en la revista Lanzallama

"No era tan tarde pero estaba muy oscuro.
Yo sabía que esos techos eran Barracas y que en la arboleda ahí al fondo, en lo frondoso de esa mancha negra de la ciudad, guardaban la sin razón.
Desde la ventana de mi departamento yo era una luz más mirando los tinglados y las ventanas altas y antiguas de los conventillos. Talleres, galpones, lugares de trabajo y vida de familias y solitarios en un mismo predio hacían a la intimidad de laburantes, en mosaico de farolitos, alumbrando alguna mesa con vida al dente.
Entre las decenas de luces de esas pocas vidas y la arboleda grande del manicomio había sólo una calle de por medio y un murallón bien alto, y en la vereda los primeros árboles, grandes, anudados al suelo, enredando raíces y ramas entre ellos. Por alguna razón (nada parecía azar) el bosque estaba a mayor altura que la calle y la calle de a momentos se hundía todavía más en un barranco que separaba a la vegetación espesa, de un lado, de los edificios viejos, las vidas gastadas y las escenas de ausentes anudadas a una mesa, del otro. (...)"

miércoles, 11 de enero de 2017

El umbral de los remolinos

Toda casa tiene sus remolinos, los cuales van juntando los restos del tilo y el polen amarillo de los árboles leñosos, siempre buscan cobijarse en el umbral de las puertas, o en los rincones al final de un pasillo.

En cada puerta que abrimos, los remolinos entran con toda su hojarasca, visible o invisible, y la calle, urbe o naturaleza, se vuelve parte de la casa.

En cada puerta que cruzamos, los remolinos nos llevan, cierran la puerta y en sus infinitas vueltas, volvemos y volvemos a partir.

viernes, 6 de enero de 2017