miércoles, 11 de enero de 2017

El umbral de los remolinos

Toda casa tiene sus remolinos, los cuales van juntando los restos del tilo y el polen amarillo de los árboles leñosos, siempre buscan cobijarse en el umbral de las puertas, o en los rincones al final de un pasillo.
En cada puerta que abrimos, los remolinos entran con toda su hojarasca, visible o invisible, y la calle, urbe o naturaleza, se vuelve parte de la casa.
En cada puerta que cruzamos, los remolinos nos llevan, cierran la puerta y en sus infinitas vueltas, volvemos y volvemos a partir.

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