viernes, 28 de febrero de 2014

Creía que eran ranas




Creía que eran ranas 
pero al cantar serruchan 
y levantan nocturnos con su voz 
como si fueran instrumentos de oficio, 
hay un obraje allá en el fondo, 
un elemento colectivo, 
hay un croar en concierto, 
una alegría batracia, 
una acción efusiva. 
Rodean cualquier agua, 
invaden la superficie arbórea, 
al principio eran sonido de terrenos lejanos, 
luego fueron vecinos, 
hoy son propios.
Construyen algo en decibeles, 

algo que tiene ritmo, 
yo no sé si raspan la vía láctea 
o si emiten graves de materia oscura. 
Aparecen al caer el cielo diurno, 
empiezan con timbales y matracas, 
suenan a cascotes en río turbulento.
Yo pensaba que eran ranas 
pero hoy llevan pancartas, 
allá en el fondo tengo una marcha, 
son los que le ponen voz a la noche. 
Porque, sin ellos, 
todo lo oscuro 
se escondería en el silencio.









2 comentarios:

Federico Asensio dijo...

Espectacular, síntesis profana de lo que alberga mi cabeza... el día que pueda -antes de irme a la cama- desenroscármela, te la presto para que la tires al fondo de la marcha... Capáz que aprendo algo!

Iván Silvero Salgueiro dijo...

Ud, no tiene nada que aprender, don Federico. Ya nació con la cabeza desenroscada.